jueves, 15 de octubre de 2009

Atrapados en un querernos sin querer, en un ni contigo ni sin ti, sin saber si nos queremos o nos idealizamos o si idealizar es la única manera posible de querer, sacamos brillo a un pasado que nos mantiene tan unidos como separados.
Ya no somos los que fuimos y, lo que es peor, nunca podremos volver a conocernos por primera vez, con la misma certeza y el mundo entero a nuestros pies.
Como todas las cosas rotas, como todos los casos tristes, dando forma a este drama que alimentamos de manera puntual, meticulosa y precisa, quizás por costumbre, quizás por aburrimiento…Quizás porque de verdad nos queremos como nadie se ha querido en este mundo, pero eso ya nunca lo sabremos, porque nuestro tiempo de amarnos pasó, como también dejamos pasar el tiempo de olvidarnos de tanto volver la vista hacia el lugar de donde vino el amor.
Y ahora estamos, el uno frente a otro mirándonos, sin poder alcanzarnos, sin poder separarnos, viviendo en andenes adonde nunca jamás volverá a llegar un maldito tren.

Y

El aire que no llega.La saliva que se atraganta. Las dudas que pesan. Los años que pasan (que han pasado).
Y yo
que sigo sin olvidarte.