Es ese ruido de fondo, ese ruído persistente, penetrante, que me sigue, amortiguando el resto de los sonidos de este mundo que decide quererme menos justo los días en que necesito que me quiera un poco más.
Hay sudores fríos bajo las sábanas, heridas abiertas que no sangran, puertas que no abren ni tampoco cierran.
Hay ruido en este maldito silencio.
Se extinguen los segundos y yo con ellos en este suicidio lento que es vivir y sigo sin poder escuchar lo que me tengo que decir.
viernes, 17 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
Llegará un día en que ya no me nombres. O que lo hagas por equivocación y el sonido de esas cuatro letras ya no te traiga a mis brazos, a mi risa.
Beber, bailar, hacer el amor, fumar cigarros a medias, gritar en los conciertos, escondese tras los portales, que qué bien hueles,y pedir la última serán cosas que ya nada tendrán que ver conmigo.
Llegará un día en que, sin darme cuenta, te pierda por última vez en la vida.
Beber, bailar, hacer el amor, fumar cigarros a medias, gritar en los conciertos, escondese tras los portales, que qué bien hueles,y pedir la última serán cosas que ya nada tendrán que ver conmigo.
Llegará un día en que, sin darme cuenta, te pierda por última vez en la vida.
sábado, 11 de abril de 2009
Estoy pensando en irme de copas y dejar de hablar tanto de todo lo que ya no importa porque hoy no tengo ganas ni tabaco suficiente para ponerme tan serio...
Los días se escapan como mentiras piadosas.
Quizá porque estoy mayor y sigo sin haber aprendido a identificar el sonido de mi propia voz.
Tengo que empezar a pensar en abandonar esta torpe rutina de bordear todos los umbrales.
Imagino tus huellas en la nieve,
esas pequeñas señales me dirán entonces que has llegado al hogar.
Y sonreiré.
Besos...leves como copos de nieve, cálidos como hogueras,
Ojalá vuelva a nevar pronto.
Y dejaré de temblar por costumbre y temblaré sólo cuando tenga frío.
Los días se escapan como mentiras piadosas.
Quizá porque estoy mayor y sigo sin haber aprendido a identificar el sonido de mi propia voz.
Tengo que empezar a pensar en abandonar esta torpe rutina de bordear todos los umbrales.
Imagino tus huellas en la nieve,
esas pequeñas señales me dirán entonces que has llegado al hogar.
Y sonreiré.
Besos...leves como copos de nieve, cálidos como hogueras,
Ojalá vuelva a nevar pronto.
Y dejaré de temblar por costumbre y temblaré sólo cuando tenga frío.
Después de todo eso fue lo primero de lo que hablamos;
de mis ganas de,
de mi miedo a,
de mis ansias por…
Todo.
Yo nunca quise hacerte daño con mis cosas, pero finalmente no hallé la manera de evitarlo (si es que realmente existe una manera de conseguirlo)
Y entonces pensé en que todo sería mejor si no me gustara tanto mi guerra.
de mis ganas de,
de mi miedo a,
de mis ansias por…
Todo.
Yo nunca quise hacerte daño con mis cosas, pero finalmente no hallé la manera de evitarlo (si es que realmente existe una manera de conseguirlo)
Y entonces pensé en que todo sería mejor si no me gustara tanto mi guerra.
Si derrumbara todos mis muros, como decía Cernuda, me pregunto cuál sería la verdad que quedaría erguida en medio, si es que la hay.
Me tiraría como siempre al suelo. Escarbaría entre los escombros en busca de los pedazos de lo que creí ser sólo para no tener que mirarme de frente. Crearía un mosaico deprimente con los retales de todos los engaños para poder sostener un ratito más la ceguera.
Es el efecto que produce el dolor cuando se estira tanto que pega contra el suelo y el techo al mismo tiempo.
Me tiraría como siempre al suelo. Escarbaría entre los escombros en busca de los pedazos de lo que creí ser sólo para no tener que mirarme de frente. Crearía un mosaico deprimente con los retales de todos los engaños para poder sostener un ratito más la ceguera.
Es el efecto que produce el dolor cuando se estira tanto que pega contra el suelo y el techo al mismo tiempo.