echarte de menos como si fuese fácil
en noches como esta, en las que volvía solo a casa
a las cuatro de la mañana,
y se acordaba de la forma de sus pechos,
y cientos de escalofríos le corrían por debajo de la piel,
como serpientes,
imaginaba que ella no había existido nunca
entonces, era peor,
porque ya, definitivamente, no podía dormir
aquella noche aún era marzo, pero llovió todo noviembre
3 comentarios:
Ay Jose que bonito!!!
El final es precioso...de dónde lo has copiado??
me lo habrá oido a mi, que soy un poeta...
te sabes el de
si eres poeta y versos compones
bájame la bragueta y tocame los cojo.. la moral
LAURAAAA!! y tu blog? andeandara!?
me gusta, baala. Es rico en cuanto a rítmica se refiere.
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