Estoy pensando en irme de copas y dejar de hablar tanto de todo lo que ya no importa porque hoy no tengo ganas ni tabaco suficiente para ponerme tan serio...
Los días se escapan como mentiras piadosas.
Quizá porque estoy mayor y sigo sin haber aprendido a identificar el sonido de mi propia voz.
Tengo que empezar a pensar en abandonar esta torpe rutina de bordear todos los umbrales.
Imagino tus huellas en la nieve,
esas pequeñas señales me dirán entonces que has llegado al hogar.
Y sonreiré.
Besos...leves como copos de nieve, cálidos como hogueras,
Ojalá vuelva a nevar pronto.
Y dejaré de temblar por costumbre y temblaré sólo cuando tenga frío.
sábado, 11 de abril de 2009
Después de todo eso fue lo primero de lo que hablamos;
de mis ganas de,
de mi miedo a,
de mis ansias por…
Todo.
Yo nunca quise hacerte daño con mis cosas, pero finalmente no hallé la manera de evitarlo (si es que realmente existe una manera de conseguirlo)
Y entonces pensé en que todo sería mejor si no me gustara tanto mi guerra.
de mis ganas de,
de mi miedo a,
de mis ansias por…
Todo.
Yo nunca quise hacerte daño con mis cosas, pero finalmente no hallé la manera de evitarlo (si es que realmente existe una manera de conseguirlo)
Y entonces pensé en que todo sería mejor si no me gustara tanto mi guerra.
Si derrumbara todos mis muros, como decía Cernuda, me pregunto cuál sería la verdad que quedaría erguida en medio, si es que la hay.
Me tiraría como siempre al suelo. Escarbaría entre los escombros en busca de los pedazos de lo que creí ser sólo para no tener que mirarme de frente. Crearía un mosaico deprimente con los retales de todos los engaños para poder sostener un ratito más la ceguera.
Es el efecto que produce el dolor cuando se estira tanto que pega contra el suelo y el techo al mismo tiempo.
Me tiraría como siempre al suelo. Escarbaría entre los escombros en busca de los pedazos de lo que creí ser sólo para no tener que mirarme de frente. Crearía un mosaico deprimente con los retales de todos los engaños para poder sostener un ratito más la ceguera.
Es el efecto que produce el dolor cuando se estira tanto que pega contra el suelo y el techo al mismo tiempo.
martes, 31 de marzo de 2009
Cosas que he aprendido en 29 años.
1. Nunca, bajo ninguna circunstancia, tomes una píldora para dormir y un laxante la misma noche.
2. Si tuvieras que definir con una sola palabra, por qué la raza humana no ha aprovechado y nunca lo hará, su total potencial, esa palabra sería "reuniones".
3. La línea que separa a "hobby" de "enfermedad mental" es muy delgada.
4. Las personas que quieren compartir sus puntos de vista religiosos contigo casi nunca quieren que tú compartas el tuyo con ellas.
5. Nunca debes confundir tu carrera con tu vida.
6. A nadie le importa si no bailas bien. Levántate y baila.
7. Nunca lamas un cuchillo de carne.
8. La mayor fuerza destructiva del universo son los chismes/cotilleos.
9. Nunca encontrarás a alguien que pueda darte una razón clara y contundente a favor de los cambios horarios para ahorrar energía.
10. Nunca debes decir nada a una mujer que pueda significar remotamente que piensas que está embarazada a menos que estés viendo a un bebé salir de ella en ese momento.
11. Hay un momento en el que debes dejar de esperar que tu cumpleaños sea algo relevante para el resto de la gente. Ese momento es cuando tienes 11 años de edad.
12. La única cosa que une a todos los seres humanos, sin importar edad, sexo, religión, estatus económico o etnicidad, es que, muy profundamente, todos creemos que somos mejores conductores que el resto.
13. Una persona que es agradable contigo, pero trata mal a un camarero, no es una persona agradable. (Esto es muy importante. Presta atención. Nunca falla.)
14. Tus amigos te quieren a pesar de todo.
15. Nunca tengas miedo de probar cosas nuevas. Recuerda que un amateur solitario construyó el Arca. Un gran grupo de profesionales construyó el Titanic.
16. Pensamiento del día: Los hombres son como el vino fino. Comienzan siendo uvas, y depende de las mujeres quitarles a golpes lo que sobra hasta que quede algo aceptable con lo que acompañar una cena.
2. Si tuvieras que definir con una sola palabra, por qué la raza humana no ha aprovechado y nunca lo hará, su total potencial, esa palabra sería "reuniones".
3. La línea que separa a "hobby" de "enfermedad mental" es muy delgada.
4. Las personas que quieren compartir sus puntos de vista religiosos contigo casi nunca quieren que tú compartas el tuyo con ellas.
5. Nunca debes confundir tu carrera con tu vida.
6. A nadie le importa si no bailas bien. Levántate y baila.
7. Nunca lamas un cuchillo de carne.
8. La mayor fuerza destructiva del universo son los chismes/cotilleos.
9. Nunca encontrarás a alguien que pueda darte una razón clara y contundente a favor de los cambios horarios para ahorrar energía.
10. Nunca debes decir nada a una mujer que pueda significar remotamente que piensas que está embarazada a menos que estés viendo a un bebé salir de ella en ese momento.
11. Hay un momento en el que debes dejar de esperar que tu cumpleaños sea algo relevante para el resto de la gente. Ese momento es cuando tienes 11 años de edad.
12. La única cosa que une a todos los seres humanos, sin importar edad, sexo, religión, estatus económico o etnicidad, es que, muy profundamente, todos creemos que somos mejores conductores que el resto.
13. Una persona que es agradable contigo, pero trata mal a un camarero, no es una persona agradable. (Esto es muy importante. Presta atención. Nunca falla.)
14. Tus amigos te quieren a pesar de todo.
15. Nunca tengas miedo de probar cosas nuevas. Recuerda que un amateur solitario construyó el Arca. Un gran grupo de profesionales construyó el Titanic.
16. Pensamiento del día: Los hombres son como el vino fino. Comienzan siendo uvas, y depende de las mujeres quitarles a golpes lo que sobra hasta que quede algo aceptable con lo que acompañar una cena.
lunes, 23 de febrero de 2009
Lloro porque es cierto, porque yo te lo dije y ahora tú lo crees, porque lo sabía y lo sigo sabiendo aunque no pueda verlo porque ando como ciego.
Porque me golpeo contra las paredes de este pasillo tan estrecho del dolor.
Del tuyo.
Del mío.
Porque hasta la más mínima e imperceptible vibración que se produce a mi alrededor hace que mi corazón amenace con romperse en mil pedazos y no entiendo cómo es posible que no suceda.
Lloro porque sé que voy a olvidarte.
Porque me vas a olvidar.
Y seremos felices y no.
Tú sin mí y yo sin ti.
Y todos los momentos que vivimos se perderán en un cajón junto a nuestro futuro.
Lloro porque aferrarme a este dolor es la última manera que tengo de decirte que te quiero antes de que nos perdamos el uno al otro
Porque me golpeo contra las paredes de este pasillo tan estrecho del dolor.
Del tuyo.
Del mío.
Porque hasta la más mínima e imperceptible vibración que se produce a mi alrededor hace que mi corazón amenace con romperse en mil pedazos y no entiendo cómo es posible que no suceda.
Lloro porque sé que voy a olvidarte.
Porque me vas a olvidar.
Y seremos felices y no.
Tú sin mí y yo sin ti.
Y todos los momentos que vivimos se perderán en un cajón junto a nuestro futuro.
Lloro porque aferrarme a este dolor es la última manera que tengo de decirte que te quiero antes de que nos perdamos el uno al otro
Puede que todas las canciones lleguen siempre a destiempo, como lo hacen algunos trenes, que transitan sin horario las vías de esta suerte absurda que es vivir.
Puede, también, que yo no sea más que una mancha en el mantel, una gota de agua resbalando en el cristal de una ventana o el ladrido de un perro en mitad de la noche.
Pero hay algo que me despierta de madrugada, obligándome a continuar, como si fuera un juguete al que le han dado demasiada cuerda y que, por inercia, sigue funcionando.
Hay algo más grande que yo habitándome a deshoras, compartiéndome el cuerpo y el miedo, desordenándome el nombre, desbaratándome los pasos y las prisas, las letras y las esperas.
Algo que no nace de mí y que sin mí no es...que de no existir me convertiría en otro, seguramente mejor.
Nunca pude ni supe cambiar. Confieso que tampoco quise.
Puede, también, que yo no sea más que una mancha en el mantel, una gota de agua resbalando en el cristal de una ventana o el ladrido de un perro en mitad de la noche.
Pero hay algo que me despierta de madrugada, obligándome a continuar, como si fuera un juguete al que le han dado demasiada cuerda y que, por inercia, sigue funcionando.
Hay algo más grande que yo habitándome a deshoras, compartiéndome el cuerpo y el miedo, desordenándome el nombre, desbaratándome los pasos y las prisas, las letras y las esperas.
Algo que no nace de mí y que sin mí no es...que de no existir me convertiría en otro, seguramente mejor.
Nunca pude ni supe cambiar. Confieso que tampoco quise.
martes, 13 de enero de 2009
Creo en ti,
porque contigo, los silencios cobran sentido.
Porque eres difícil y franca.
Inocente y sutil. Antigua. Nueva.
Porque a quien te entiende regalas caricias, y a quien no, sólo preguntas.
Porque no encajas. No ahora.
Y sin embargo tu mundo, ese que escondes, es el único que nos queda.
Porque eres el final del camino. Porque haces sentir en casa a quien no la tiene.
Porque, aunque tú no lo sepas, eres el remite en el sobre.
En todos mis sobres.
Porque susurras cuando las demás gritan.
Porque alzas la voz cuando las demás callan.
Porque no tienes miedo al futuro,
te espero en él.
porque contigo, los silencios cobran sentido.
Porque eres difícil y franca.
Inocente y sutil. Antigua. Nueva.
Porque a quien te entiende regalas caricias, y a quien no, sólo preguntas.
Porque no encajas. No ahora.
Y sin embargo tu mundo, ese que escondes, es el único que nos queda.
Porque eres el final del camino. Porque haces sentir en casa a quien no la tiene.
Porque, aunque tú no lo sepas, eres el remite en el sobre.
En todos mis sobres.
Porque susurras cuando las demás gritan.
Porque alzas la voz cuando las demás callan.
Porque no tienes miedo al futuro,
te espero en él.