Si derrumbara todos mis muros, como decía Cernuda, me pregunto cuál sería la verdad que quedaría erguida en medio, si es que la hay.
Me tiraría como siempre al suelo. Escarbaría entre los escombros en busca de los pedazos de lo que creí ser sólo para no tener que mirarme de frente. Crearía un mosaico deprimente con los retales de todos los engaños para poder sostener un ratito más la ceguera.
Es el efecto que produce el dolor cuando se estira tanto que pega contra el suelo y el techo al mismo tiempo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario