miércoles, 11 de septiembre de 2013

Después de tontos años

y después lo de la rabia
que es terrible porque la solemos confundir con la tristeza
que es más el pánico a quedarte solo
que a estarlo
y los consejos, un invento como cualquier otro
de mierda
porque luego haces lo que hieres
pero alguien tendrá que decirnos que todo va a salir mal

pocas cosas conozco más humanas que no entender algo en defensa propia
beber hasta que el vaso te mire con asombro
y sonreirle medio vacío

para no creer en el amor
hay quien se pasa media vida dejando espacios entre uno y otro

poco me drogo para lo triste que estoy

Nunca entendí eso de que las personas y los cigarros se apagasen solos
quiero decir, pensaba que era por salud
y debe ser por los incendios

lo que intento decir es que si somos
todavía
un sesenta por ciento agua
imagínate lo que nos queda por llorar

la soledad se parece a tener que escribir
lo que ya no puedes contarle

me ha dicho que lo más sincero que se ha hecho por amor y por magia
ha sido desaparecer cuando no te quieren

no hablo
ni debajo del agua

y te quiero
por encima de todas las cosas

si te soy sincero
nunca te he mentido

y no ha servido de todo

somos la canción más triste del mundo
pero hasta ésas pueden ser
bailadas.

Nadie merece la pena pero hay quien la vale.

'Así estoy yo sin ti'  sólo tiene sentido si se canta a alguien antes de que se vaya.

Mi más sentido quédate.

jueves, 18 de octubre de 2012

Ocurre una cosa muy curiosa en este mundo de ahora. En los tocadores de las discotecas se oye a chicas que dicen: “Sí, me folló y me plantó”. No me quería. Era incapaz. Estaba muy jodido para saber querer”. Bueno, ¿qué es lo que ha pasado? ¿Qué tiene este poco adorable siglo para hacernos pensar que, a pesar de todo, somos adorables como personas, como especie? ¿Qué nos hace pensar que, si alguien no puede querernos, es porque está discapacitado en cierta manera? Y, si nos sustituyen por un dios, una virgen dolorosa o la cara de Cristo en una tostada, los llamamos locos. Ofuscados. Regresivos. Estamos tan convencidos de nuestra bondad y de la bondad de nuestro amor que no podemos soportar la idea de que pueda haber algo más digno de ser amado que nosotros, más digno de adoración. Las tarjetas de felicitación nos dicen rutinariamente que todo el mundo merece amor. No. Todo el mundo merece agua limpia. Pero no todo el mundo merece amor continuamente.

domingo, 13 de marzo de 2011

Vengo a este lugar a veces, muy pocas, a tropezar con mi propio rastro, en ocasiones también para intentar uno nuevo que casi siempre termino dejando guardado, incompleto, olvidado. Un centenar de caminos falsos hacia mi corazón y subiendo.

Ha llegado, al fin. Es lo que sucede cuando contienes durante mucho tiempo las cosas que no interesa contener, que se desbordan.

Quizás las prisas de esta ciudad hayan hecho que se me vuelen las palabras de los labios, de los dedos... o tal vez el frío haya terminado por anidar demasiado cerca de mis deseos. Lo cierto es que ya sólo consigo encadenar ciertos monosílabos, buscando que todo algún sentido

Ven
¿por qué?
si él aún
y si yo no
hay más
sí, tal vez
voy
ya no
lo sé
y tú
Fin.

Y el resto de palabras, todas ellas, las que adoro, las que me agitan la vida, de repente me sobran, porque todo está de más cuando cada día sientes un poco menos.

viernes, 22 de octubre de 2010

Ahora que todos los caminos de retorno que recorrí para olvidarte y alcanzarte al mismo tiempo me trajeron de vuelta al país sin pistas, de vuelta al peso de mi cuerpo encogido, asustado, atrapado, ahora...
Ahora que los días que se filtran con esfuerzo, sin pausa, a través de las fisuras de un calendario que sólo habla de pasados y futuros que nunca fueron, que ya nunca serán, convirtiendo el presente en un eco casi inaudible, ahora...
Ahora que sé que te gastas los labios en otro cuerpo, desintegrando beso a beso los escombros de nuestro recuerdo, como platos estallando en el aire al contacto de una bala, con su risa resonando de fondo y tus ojos apuntando a su boca....
Así que ya no quiero hablar de nada de lo que importa, hasta que encuentre de nuevo el significado de todas las palabras o hasta que todo deje de importar.

Ahora tengo que seguir viviendo, que es lo mismo que echar a correr.

jueves, 15 de octubre de 2009

Atrapados en un querernos sin querer, en un ni contigo ni sin ti, sin saber si nos queremos o nos idealizamos o si idealizar es la única manera posible de querer, sacamos brillo a un pasado que nos mantiene tan unidos como separados.
Ya no somos los que fuimos y, lo que es peor, nunca podremos volver a conocernos por primera vez, con la misma certeza y el mundo entero a nuestros pies.
Como todas las cosas rotas, como todos los casos tristes, dando forma a este drama que alimentamos de manera puntual, meticulosa y precisa, quizás por costumbre, quizás por aburrimiento…Quizás porque de verdad nos queremos como nadie se ha querido en este mundo, pero eso ya nunca lo sabremos, porque nuestro tiempo de amarnos pasó, como también dejamos pasar el tiempo de olvidarnos de tanto volver la vista hacia el lugar de donde vino el amor.
Y ahora estamos, el uno frente a otro mirándonos, sin poder alcanzarnos, sin poder separarnos, viviendo en andenes adonde nunca jamás volverá a llegar un maldito tren.

Y

El aire que no llega.La saliva que se atraganta. Las dudas que pesan. Los años que pasan (que han pasado).
Y yo
que sigo sin olvidarte.

viernes, 10 de julio de 2009

Escribir, esa terapia absurda. Y otra vez ese agujero en el estómago,
ese tragar saliva apretando la mandíbula.
Esa pena densa, que es sólo mía, que no dejo que nadie entienda.
Y mientras la vida que me vive deprisa y yo que me dejo.
Y mientras tú y mientras todo.
Y esa puta canción que no dejo que deje de sonar, que llena este cuarto, que voy a desgastar las paredes de tanto arañarlas buscando respuestas.
Y no hay.
No hay más que ojos y dudas y ganas de llorar y no hacerlo.
Y tragarme todos los finales tristes, albergarlos ahí adentro, sobrevivir con ellos.
Seguir sorprendido, extrañado porque aún hay quien me quiere a pesar de saberme tan incierto, tan torpe.
Y otra vez volver a desear ser otro y joderme sabiendo que no tengo remedio,
que nadie lo tiene.
Y buscar y salir y volver a empezar, durmiendo a duras penas, lejos de todo.

Si tan solo fuera capaz de parar esa canción...

Que le jodan al que dijo que querer es poder.

lunes, 15 de junio de 2009

Es jodido, ¿sabes? Estar así, como estoy yo, partido en dos, lo jodido es que el amor nunca es tan feroz como cuando crees que te va a dejar.

La verdad es que es todo un derroche de energía el que invierto para averiguar cosas que en teoría ya tengo aprendidas…Empiezo a plantearme si será un caso clínico digno de estudiar o sólo un ejemplo más de estupidez común.

Hablamos de cualquier cosa sin caer en la cuenta de que tú estás allí y yo aquí, que sólo son las 7 ya estamos apagando las luces...Me quedo sin fuerzas para decir nada, perdona, ya sabes que no es habitual en mí, salvo cuando hablamos de este tema, hay algo dentro que se desborda.

Quieres respuestas. Sí, yo también, pero estando como estoy, tan dividido, no hay dios que se entere de nada, todo se mezcla...la añoranza con la risa, el hambre con la calma y todas las dudas trepando por las sábanas, buscando mi garganta.

Entonces me doy cuenta de las luces y las sombras de mi propia vida. Que sean luces o sombras depende del día, de la música, de si llueve, de si suena el teléfono.

A veces también depende de mí.

martes, 9 de junio de 2009

Realmente conmovedor

viernes, 22 de mayo de 2009

He olvidado cómo eran los colores antes de ti (no sabría distinguir un tierra de un celeste)
Pensar que no puede ser. Saber que ya no más.
Se me atraganta esta tristeza afilada con su batallón de recuerdos diminutos y absurdos cristalizando en mi retina como filtros en mi campo de visión... y todo porque sólo sé mirar la vida a través de ti.
Seguir sabiendo que no puede ser, a pesar de no saber si podré.

Pues sí, tal vez dependo demasiado de ti, ¿y qué? que cada cual apechugue con su amor.

viernes, 17 de abril de 2009

Es ese ruido de fondo, ese ruído persistente, penetrante, que me sigue, amortiguando el resto de los sonidos de este mundo que decide quererme menos justo los días en que necesito que me quiera un poco más.
Hay sudores fríos bajo las sábanas, heridas abiertas que no sangran, puertas que no abren ni tampoco cierran.
Hay ruido en este maldito silencio.
Se extinguen los segundos y yo con ellos en este suicidio lento que es vivir y sigo sin poder escuchar lo que me tengo que decir.

jueves, 16 de abril de 2009

Llegará un día en que ya no me nombres. O que lo hagas por equivocación y el sonido de esas cuatro letras ya no te traiga a mis brazos, a mi risa.

Beber, bailar, hacer el amor, fumar cigarros a medias, gritar en los conciertos, escondese tras los portales, que qué bien hueles,y pedir la última serán cosas que ya nada tendrán que ver conmigo.

Llegará un día en que, sin darme cuenta, te pierda por última vez en la vida.

sábado, 11 de abril de 2009

Estoy pensando en irme de copas y dejar de hablar tanto de todo lo que ya no importa porque hoy no tengo ganas ni tabaco suficiente para ponerme tan serio...

Los días se escapan como mentiras piadosas.
Quizá porque estoy mayor y sigo sin haber aprendido a identificar el sonido de mi propia voz.
Tengo que empezar a pensar en abandonar esta torpe rutina de bordear todos los umbrales.

Imagino tus huellas en la nieve,
esas pequeñas señales me dirán entonces que has llegado al hogar.
Y sonreiré.
Besos...leves como copos de nieve, cálidos como hogueras,
Ojalá vuelva a nevar pronto.

Y dejaré de temblar por costumbre y temblaré sólo cuando tenga frío.
Después de todo eso fue lo primero de lo que hablamos;
de mis ganas de,
de mi miedo a,
de mis ansias por…
Todo.

Yo nunca quise hacerte daño con mis cosas, pero finalmente no hallé la manera de evitarlo (si es que realmente existe una manera de conseguirlo)


Y entonces pensé en que todo sería mejor si no me gustara tanto mi guerra.
Si derrumbara todos mis muros, como decía Cernuda, me pregunto cuál sería la verdad que quedaría erguida en medio, si es que la hay.
Me tiraría como siempre al suelo. Escarbaría entre los escombros en busca de los pedazos de lo que creí ser sólo para no tener que mirarme de frente. Crearía un mosaico deprimente con los retales de todos los engaños para poder sostener un ratito más la ceguera.

Es el efecto que produce el dolor cuando se estira tanto que pega contra el suelo y el techo al mismo tiempo.

martes, 31 de marzo de 2009

Cosas que he aprendido en 29 años.

1. Nunca, bajo ninguna circunstancia, tomes una píldora para dormir y un laxante la misma noche.
2. Si tuvieras que definir con una sola palabra, por qué la raza humana no ha aprovechado y nunca lo hará, su total potencial, esa palabra sería "reuniones".
3. La línea que separa a "hobby" de "enfermedad mental" es muy delgada.
4. Las personas que quieren compartir sus puntos de vista religiosos contigo casi nunca quieren que tú compartas el tuyo con ellas.
5. Nunca debes confundir tu carrera con tu vida.
6. A nadie le importa si no bailas bien. Levántate y baila.
7. Nunca lamas un cuchillo de carne.
8. La mayor fuerza destructiva del universo son los chismes/cotilleos.
9. Nunca encontrarás a alguien que pueda darte una razón clara y contundente a favor de los cambios horarios para ahorrar energía.
10. Nunca debes decir nada a una mujer que pueda significar remotamente que piensas que está embarazada a menos que estés viendo a un bebé salir de ella en ese momento.
11. Hay un momento en el que debes dejar de esperar que tu cumpleaños sea algo relevante para el resto de la gente. Ese momento es cuando tienes 11 años de edad.
12. La única cosa que une a todos los seres humanos, sin importar edad, sexo, religión, estatus económico o etnicidad, es que, muy profundamente, todos creemos que somos mejores conductores que el resto.
13. Una persona que es agradable contigo, pero trata mal a un camarero, no es una persona agradable. (Esto es muy importante. Presta atención. Nunca falla.)
14. Tus amigos te quieren a pesar de todo.
15. Nunca tengas miedo de probar cosas nuevas. Recuerda que un amateur solitario construyó el Arca. Un gran grupo de profesionales construyó el Titanic.
16. Pensamiento del día: Los hombres son como el vino fino. Comienzan siendo uvas, y depende de las mujeres quitarles a golpes lo que sobra hasta que quede algo aceptable con lo que acompañar una cena.

lunes, 23 de febrero de 2009

Lloro porque es cierto, porque yo te lo dije y ahora tú lo crees, porque lo sabía y lo sigo sabiendo aunque no pueda verlo porque ando como ciego.
Porque me golpeo contra las paredes de este pasillo tan estrecho del dolor.
Del tuyo.
Del mío.
Porque hasta la más mínima e imperceptible vibración que se produce a mi alrededor hace que mi corazón amenace con romperse en mil pedazos y no entiendo cómo es posible que no suceda.
Lloro porque sé que voy a olvidarte.
Porque me vas a olvidar.
Y seremos felices y no.
Tú sin mí y yo sin ti.
Y todos los momentos que vivimos se perderán en un cajón junto a nuestro futuro.
Lloro porque aferrarme a este dolor es la última manera que tengo de decirte que te quiero antes de que nos perdamos el uno al otro
Puede que todas las canciones lleguen siempre a destiempo, como lo hacen algunos trenes, que transitan sin horario las vías de esta suerte absurda que es vivir.
Puede, también, que yo no sea más que una mancha en el mantel, una gota de agua resbalando en el cristal de una ventana o el ladrido de un perro en mitad de la noche.
Pero hay algo que me despierta de madrugada, obligándome a continuar, como si fuera un juguete al que le han dado demasiada cuerda y que, por inercia, sigue funcionando.
Hay algo más grande que yo habitándome a deshoras, compartiéndome el cuerpo y el miedo, desordenándome el nombre, desbaratándome los pasos y las prisas, las letras y las esperas.
Algo que no nace de mí y que sin mí no es...que de no existir me convertiría en otro, seguramente mejor.

Nunca pude ni supe cambiar. Confieso que tampoco quise.

martes, 13 de enero de 2009

Creo en ti,
porque contigo, los silencios cobran sentido.
Porque eres difícil y franca.
Inocente y sutil. Antigua. Nueva.

Porque a quien te entiende regalas caricias, y a quien no, sólo preguntas.
Porque no encajas. No ahora.
Y sin embargo tu mundo, ese que escondes, es el único que nos queda.

Porque eres el final del camino. Porque haces sentir en casa a quien no la tiene.
Porque, aunque tú no lo sepas, eres el remite en el sobre.
En todos mis sobres.

Porque susurras cuando las demás gritan.
Porque alzas la voz cuando las demás callan.

Porque no tienes miedo al futuro,
te espero en él.

Intenciones para el 2009

Las intenciones, especialmente las buenas, sirven para poco.
Los propósitos, you know, son como la viagra, la farlopa o esa fulana borracha y encantadora que te hace tanto caso a las cuatro de la mañana.
Quimeras. Humo. Ilusiones transitorias.
Mierda.

¿Quieren verdades de las de a puño? ¿De las que joden?
Sea.

1. Borra los SMS.
Todos. Kilómetro 0.
Y no me refiero exclusivamente a singles y treintañeras dispuestas a comerse (ya me entienden) la vida y los rescoldos de su juventud. No.
Todos. También los casados, también los canallas imberbes de Malasaña, los treintañeros modernikis de La Latina y las doncellas del Fridays y el teléfono sin llamadas.
No puedes vivir eternamente de aquellos mensajes cerdos que lucías, orgulloso, en las rondas de cañas los jueves por la noche.

2. Mentiras y fiestas de guardar.

Llevas años arrojando sapos y culebras sobre El Día de la Madre, El Corte Inglés, San Valentín y su puta madre. Años ostentando pose y principios.
Luego oyes un par de villancicos y te ablandas un poquito. Imaginas su cara sin regalo bajo el árbol de Navidad y piensas ¡qué demonios!, es Navidad. París (y tu vida sexual) bien vale una misa.
Pues no.
No la vale.

3. Psicología y autoayuda.

Manda a cagar al loquero.
Manda a cagar a Paulo Coehlo y El Secreto, haz una hoguera con los libros de autoayuda y la filosofía Teletienda, los suplementos dominicales y a todo aquel articulista, bloguero o tertuliano que te diga cómo vivir tu vida.

4. Pierde el tiempo.
Es tuyo.
Y no te engañes, no vas a plantar árboles ni curar el SIDA ni siquiera leer Ulises.
Tócate los cojones a destajo y sin remordimientos.
Sólo faltaba.

5. Mueve el culo.

Los gorditos no siempre son simpáticos ni las rellenitas más guarras. O sea.
La belleza interior está bien pero ya saben, mejor allanen el camino hasta ella.

6. Soledad, rusos blancos y sillones orejeros.

Las personas que no saben estar solas son, en el fondo, niños malcriados.
Pequeños divos hijos de puta, dictadores de una república bananera entre el salón y la cocina, constantemente reclamando atención y tardes libres.
Borra sus números.

7. Calladita estás más guapa.

Recuerdo una entrevista a Michael Stipe,
· ¿Qué haces para impresionar a los demás?
· Me quedo callado
.
Muerde, huele, anda, araña su espalda, dobla la rodilla. Mira más, mira mejor. Busca el abismo.
Escucha.
Aprende.

8. Recupera la ternura.

El cinismo es un arma de doble filo, puede ser interesante pero también insoportable.
House mola. Pero Nate Fisher mola más.
Lloraste con Big Fish. Sufres cada verso de Tom Waits y celebras cada abrazo que no esperas.
¿Cuál es el puto problema?

9. Relatividad y prejuicios de tres al cuarto.

Conozco pocas personas felices.
Y créanme, no tiene nada que ver con la inteligencia; eso de que para ser feliz hay que ser ignorante debió urdirlo un informático resentido y malfollado.
Vete tú a saber por qué son felices aquellos fulanos. Sólo sé una cosa, relativizan todo. Cada problema, cada rincón de la casa de sus vidas.
Ya saben, si las cosas son como las ves, mejor no las mires mucho.

10. Folla como un cabrón.

Como un enano.
Como si te quedara un mes de vida, un semana, un jodido día.
Como nunca.
Como siempre.